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¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Posted on Mar 6, 2016 by in Conferencias Online, Conferencias-2016

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino
2 Timoteo 4:1

Esta mañana Antonio Fonseca vino a recordarnos a través de la Segunda Epístola de Pablo a Timoteo en el capítulo 4, que no perdamos de vista aquello que es verdaderamente importante. Darnos cuenta de cual fue el verdadero propósito por el cual Cristo dio la vida por nosotros.

Debemos entender que nuestro paso por esta tierra es muy breve, hacer un alto y reflexionar al hacernos la pregunta ¿Que estamos haciendo con lo que Dios nos ha dado?.

Un día seremos juzgados por el Señor por la manera en que vivimos en esta tierra. No perdamos el foco, tenemos que hacer tesoros en el cielo, no aquí en la tierra donde todo se hace polilla.

¿Que significa esto? Algún día el tiempo de nuestra habitación en esta tierra se terminará, sin embargo es nuestro legado el que permanece y continua pero Pablo en su carta a Timoteo no se refiere al legado como amasar grandes riquezas, ni a los negocios excepcionales que podamos hacer en nuestra vida ¿A que se refiere entonces? ¿Cómo lograrlo? Pablo se refiere a nuestro trabajo, a nuestro propósito en esta tierra y eso solamente puede ser cuando caemos en cuenta de la enorme oportunidad que nos dio Cristo Jesús de llevar la buena nueva a otros cuando murió en la cruz por ti y por mi.

que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
2 Timoteo 4:2

  • Predica la palabra de Dios. ¿A que te dedicas? Dale la buena nueva al que tienes a tu lado, en tiempo o fuera de tiempo.
  • Convence de pecado.
  • Reprende lo que está mal.
  • Exhorta.
  • Manténte enfocado, no caigas en pecado.
  • Haz el trabajo de un evangelista, aunque no tengas el llamado.

Dios nos ha repartido a todos diferentes dones y talentos ¡Usalos! El día que lo veamos en el cielo, cara a cara, nos pedirá cuentas de aquello que hicimos con esos dones. Una vez más: No estamos en esta tierra solamente para hacer riquezas y buenos negocios; aunque eso lo haya puesto Dios bajo nuestro cuidado y sea importante, así también sin descuidar lo que Dios nos ha dado, es necesario que estemos en los negocios de nuestro Padre: Sal a la calle y dile a tus vecinos, predica la palabra, ve por todo el mundo.

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
2 Timoteo 1:6

Hay un llamado mas alto que es el de Cristo. Usa todo lo que tengas, todo lo que Dios te ha dado para glorificar a Jesús llevando almas a Sus pies. No descuides el don que hay en ti, no importa si estás solo, no importa si te dan la espalda. Este es el verdadero propósito por el cual Cristo nos rescató.

No te acobardes, sé valiente. No te avergüences de hablar la Palabra.

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,
2 Timoteo 1:7-8

Hay oportunidades de salvación que se están abriendo, oportunidades que el Señor nos está abriendo. No las desperdicies, no las dejes pasar. Persevera en tu oración, manténte en vela. Dios nos pondrá gente en el camino para hablarles las buenas nuevas. No podemos descuidar ese don, debemos accionarlo y ejercitarlo día con día.

Servir a Dios no es una carga, es una oportunidad. Es una paga del cielo para nosotros. Ocúpate y permanece en ello. Sigue adelante en el nombre de Jesús.

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia; cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; y las puertas de afuera se cerrarán,

Eclesiastés 12:1-4

¿Y que si nos gastamos para Su Obra? Viene el día en que las puertas de afuera se cerrarán. Es el momento de pedirle al Espíritu Santo de Dios que nuestros dones sean avivados para no ser negligentes y ocuparlos para Su Reino. ¡Avívanos! Que seamos entusiastas por predicar de Jesús.

160306-Ay de mí