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¿Cómo está tu raíz?

Posted on Ago 30, 2015 by in Conferencias Online, Conferencias-2015

Dios sacudió la reunión el día de hoy, de una manera que nunca lo había hecho antes. Sus palabras conmovieron los corazones de todos los que escucharon cómo Él está queriendo plantar a cada uno de nosotros junto a las aguas del Espíritu Santo de Dios.

El justo florecerá como la palmera;
Crecerá como cedro en el Líbano.
Plantados en la casa de Jehová,
En los atrios de nuestro Dios florecerán.
Aun en la vejez fructificarán;
Estarán vigorosos y verdes,
Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,
Y que en él no hay injusticia.

Salmos 92:12-15

El Padre nos está llamando a florecer, así como una palmera que florece, aún en medio del desierto. Las ramas de la palmera se extienden hasta encontrar agua y de esta forma se va fortaleciendo. De la misma manera, los hijos de Dios debemos irnos fortaleciendo y debemos seguir creciendo en la Presencia de Dios.

El Señor está plantando en su casa a hijos e hijas que están dispuestos a dejar los primeros rudimientos, para poder madurar en su relación con Él y de esta forma, ser fructíferos. Como dice el versículo 13, del mismo salmo 92, en los atrios de Dios es donde vamos a florecer. Y esto se debe a que la fructificación se da en lo secreto con Dios.

Las raíces de los cedros del líbano van creciendo hasta ser más grandes que el árbol visible. El Salmo 139:15 dice que en lo secreto fuimos formados por Él. Así mismo, nuestro caminar con Cristo debe ser fortalecido en lo secreto de Su Presencia. Ahí es donde debemos humillarnos constantemente, y reconocer nuestra Casa y tener celo por ella.

Es una realidad que el Señor nos quiere usar, pero también es importante que echemos raíces en la casa de Dios. El gran error que a veces se comete, es que no echamos raíces en una iglesia en particular, sino que saltamos de una iglesia a otra sin permitir que el Señor provoque una verdadera fructificación.

Esta problemática nos lleva a formular las siguientes interrogantes: ¿Sentimos que estamos pasando por una sequía o un estancamiento espiritual? Así como la palmera o el cedro que florecen vigorosamente, el justo deberá florecer, extendiéndose y alimentandose de las aguas del Espíritu de Dios. Hay un clamor dentro del corazón de cada ser humano y este es como el de un ciervo que brama por las aguas. ¡Así estamos bramando por el Dios Vivo! ¡Sacianos Señor! ¡Estámos como secos delante de Ti!

Después de un gran clamor en la iglesia, y de que nuestras raíces se extendieran hasta tocar el río del Espíritu Sanot, el Señor culminó la reunión, cumpliendo lo que está escrito:

En el monte alto de Israel lo plantaré.
Levantará sus ramas, dará fruto
y se hará un cedro magnífico.
Habitarán debajo de él todas las aves de toda especie;
a la sombra de sus ramas habitarán.

Ezequiel 17:23

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