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¿Cómo pagarás tú?

Posted on Sep 4, 2016 by in Conferencias Online, Conferencias-2016

Este domingo nuestros coaches Elisa Sosa y Toño Fonseca nos compartieron la gran diferencia que José tuvo en su vida: la capacidad para perdonar.

Cuando murió Jacob, los hermanos de José tuvieron miedo de cuál sería el trato que recibirían porque sabían todo el mal que habían hecho a José (Génesis 50:15).

Los hermanos de José tenían en su consciencia los malos tratos a José y tenían miedo de que él los aborreciera por ese mal. Los hermanos de José le aborrecieron, conspiraron contra él, se burlaron, le quitaron su túnica (qué significa posición y rango), lo echaron dentro de una cisterna, lo vendieron, lo dieron por muerto con su padre y fue llevado lejos de su tierra (Gen 37:4-5).

Como le sucedió a José, en nuestras vidas constantemente nos ofenden y estas ofensas se han convertido en raíces de amargura y resentimientos. Sin embargo, el mandato como cristianos es el siguiente:

“No paguéis a nadie mal por mal; procura lo bueno delante de todos los hombres (Romanos 12:17)”.

Dios nos manda a pagar el mal que nos han hecho con bien.

Aún cuando José fue un hombre como cualquiera de nosotros, su espíritu fue distinto, el cual le dio una capacidad impresionante para perdonar. A José no le importó el mal que le causaron sus hermanos, el decidió perdonarles. José sabía que el perdón no era opcional, sino un mandato de Dios. José triunfó sobre el mal haciendo el bien (Rom. 12.21).

José entendió que a través del perdón le permitía a Dios bendecirle y transformar todo ese mal que le habían hecho en bendición para su vida. Además, José no podía juzgar a sus hermanos sabía que ello solamente le correspondía a Dios, José simplemente perdonó (Gen. 50:19-20).

Jesús estableció la Ley del Amor, la cual te hace un verdadero hijo de Dios: amad a tus enemigos, bendecid a los que te maldicen, hacer el bien a los que te aborrecen y ora por los que te ultrajan y persiguen (Mateo 5:44-45).

Cuando no seguimos la Ley del Amor, cuando no perdonamos, detenemos la bendición de Dios en nuestras vidas, es una especie de hambruna espiritual que debilita tu Fe. El perdón es un mandamiento por parte de Dios. El perdón también es una forma de perseverar en Fe, de agradarle a Dios, porque a pesar de lo que te hagan pagas con bien, creyendo que Dios lo transformará en un bien para tu vida.

Cuando Jesús enseñó a sus discípulos a orar puso un gran énfasis en el perdón. Jesús mostró que debíamos de perdonar porque el Padre también nos perdona (Mateo 6:9-15).

El perdón es una decisión que se transforma en un estilo de vida. Como verdaderos cristianos debemos de hacer diferencia a través del perdón, la misericordia y el amor hacia los que nos ofenden.

Perdona de todo corazón y no retengas nada para que tu Padre Celestial tampoco retenga ninguna bendición sobre tu vida.

¡Perdonemos, perdonemos, perdonemos y volvamos a perdonar! ¡Dios transformará en bien todo el mal que nos han hecho!

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