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El Espíritu vendrá sobre ti

Posted on Dic 20, 2015 by in Conferencias Online, Conferencias-2015

A solo unos pocos días de celebrar una de las épocas del año que más entusiasman a nuestra sociedad, durante el mensaje de éste domingo 20 de diciembre nuestro Director Fernando Sosa Ficachi nos llevó a través de las Escrituras a entender de una manera profunda, el significado de la anunciación del ángel Gabriel a una muy joven María, elegida por Dios para que a través de ella naciera Jesús, también llamado Emmanuel que significa Dios con nosotros.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Lucas 1: 30 -34.

Más adelante, en los versos 35 al 37, el ángel responde a la pregunta de María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque nada has imposible para Dios.”

Cosas extraordinarias sucedieron en el tiempo de la anunciación del nacimiento de Jesús. Una mujer estéril de avanzada edad concibe un hijo y por otra parte una joven virgen es cubierta con el poder del Altísimo y en su vientre, esto es en lo más profundo de su ser comienza a habitar el Hijo de Dios.

Esto fue tan solo el inicio de una serie de acontecimientos, después de cuatrocientos años desde que el último profeta del antiguo testamento proclamara un mensaje de parte de Dios, y setecientos años después de haber sido anunciado el nacimiento del Príncipe de paz por el profeta Isaías. El poder del Altísimo vino a dar cumplimiento a las profecías; a los planes de Dios para la humanidad.

Así como el Espíritu Santo vino sobre María, hoy en día quiere venir sobre cada uno de nosotros para que el poder del Altísimo nos cubra con su sombra para que el ser que esté en nosotros sea el Hijo de Dios, Emmanuel; porque nada hay imposible para Dios.

Al tener a Jesús en su vida María tuvo también beneficios pues nada hubo imposible a partir de ese momento en su vida. Cuando el rey Herodes mandó a matar a todos los niños menores de dos años con el propósito de matar al Mesías, ella junto con José y el niño huyeron a Egipto, un tipo del mundo pero aún ahí en el mundo Dios protegió a Jesús y protegió a María.

También tuvo provisión, actividad angelical a su alrededor, sustento y gozo continuo (Lucas 1:47). También transmitió a su pariente Elisabet la llenura del Espíritu Santo, tuvo un alma fortalecida y una fe impresionante que no había tenido la gente de su pueblo en cuatrocientos años. Esos mismos beneficios los podemos tener nosotros si decidimos tener a Jesús en nuestras vidas porque no hay nada imposible para Dios.

María vivió en una sociedad muy difícil, ya que podría haber sido juzgada por tener un hijo antes de casarse y morir apedreada, pero ella le creyó a Dios. La sombra del Altísimo se relaciona con la figura de las alas del Espíritu. En el antiguo testamento, encontramos algunos ejemplos; Malaquías 4:2 “En sus alas Él traerá salvación”. El rey David decía en el Salmo 17:8 “Escóndeme bajo la sombra de Tus alas”; en el Salmo 36:7 dice: “nos ampararemos bajo la sombra de tus alas”. Salmo 61:14: “Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas” y Salmo 91:4: “Debajo de tus alas estaré seguro”. Si María lo tuvo, tú puedes hoy tener la misma bendición de María si recibes a Jesús en tu corazón como tu Emmanuel, como tu “Dios con nosotros”.

Hay una historia en la Biblia de una mujer llamada Rut. Ella tuvo unos suegros llamados Elimelec y Nohemí quienes dejaron junto con sus hijos su tierra natal en Belén de Judá porque hubo hambre en la tierra y se mudaron a Moab. Allí sus hijos se casaron con dos mujeres moabitas llamadas Orfa y Rut. Años después los dos hijos de Nohemí mueren sin hijos y el esposo muere también. Entonces, Nohemí les dice a Orfa y a Rut que ella se regresa a Belén, que ellas se queden en Moab y que se casen con otros hombres porque aún son jóvenes. Pero Rut le dijo a Nohemí que iría con ella, que su pueblo sería su pueblo y su Dios sería también su Dios (Rut 1: 1- 16). Rut recibió como María a ese Dios que nosotros necesitamos recibir.

Rut se fue al campo a trabajar, en medio de una sociedad difícil pero ahí se encontró a un familiar de su difunto esposo llamado Booz. Al reconocerla él le dijo “Bendita tú que has venido a refugiarte bajo las alas del Altísimo”. Así como María, Rut tuvo redención; si le creemos a Dios, nosotros también tendremos redención. En medio de una sociedad difícil, en los lugares en donde trabajamos, podemos tener lo que describe el Salmo 20:6 como la “potencia salvadora de Su diestra”.

Cada persona que recibe a Jesús en su vida también recibe en su vida la potencia salvadora de Dios. Hoy, como un regalo Jesucristo nos es dado.

151220-El Espíritu vendrá sobre ti