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Fervientes en el Espíritu

Posted on Jul 19, 2015 by in Conferencias-2015

Esta fue una mañana esplendorosa, nuestro Director Fernando Sosa Ficachi nos ha dado una palabra que será de gran bendición para nuestras vidas.

” Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese,y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró,y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto. “
San. 5:17-18

Sin duda en la vida de Elías hubo algo diferente…él buscaba a diario y “fervientemente” la presencia de Dios. Él adoraba a Dios con fervor pero a veces pensaba que estaba solo. Elías era un hombre semejante a nosotros con tentaciones, pero era un apasionado fervoroso, un hombre de fuego…a pesar que todo estaba incorrecto, había un Elias.

Es tiempo de preguntarte ¿Cómo me levanto cada mañana y me presento ante Dios?, ¿ Cómo lo adoro ?, ¿ Deseo ser un hombre o una mujer de fuego?

¡ Necesitas reavivarte!

Elías era un hombre de fuego, la prueba es que ha sido considerado uno de los profetas mas fuertes de Israel. No solo tenía el fuego, sino también tenía la zarza dentro de él. Elías siempre era el primero para adorar a Dios.
Hoy nuestro director nos dice: ¡Amado deja de estarte escondiendo porque cuando tu tienes fuego en tu corazón puedes lograr que se abran los cielos, puedes ir a las naciones y puedes cambiar tu vida!
¿ Crees traer ese fuego en ti ? Pide a Dios reavivarte fervientemente. ¿ Te sientes mediocre? Pide a Dios por ese fuego y así como Elías traía tentaciones y carnalidades en su mente, oraba con fervor al Señor. ¿Sientes lo mismo que Elías? ¡Ora también fervientemente!

” Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora y mira hacia el mar. Y el subió, y miro, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. “
1 de Reyes 18:42-43

¿Qué es lo que ves tu ahora en el horizonte? Vuélvete a mirar sobre tus días, sobre tus meses y sobre tu año! ¿ Qué va producir tu tierra? Bendición.

“Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo : ¿Cuándo me consolarás? Porque estoy como el odre al humo; pero no he olvidado tus estatutos.”
Salmo 119:82

Que en ti halla fuego y humo con una chispa que coloque ese gran fuego en ti. Recuerda lo especial que había tanto a en David, como en Elías y en Job…fueron hombres con ese “fuego ferviente en su espíritu.”

” Porque lleno estoy de tus palabras, y me apremia el espíritu dentro de mi. De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos. “
Job 32:18

Que haya un fuego que salga de nuestro espíritu y se rompa como odres nuevos.

“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefieriéndoos unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos: fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación: constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. “
Rom.12:10

Amado ten un espíritu ferviente, sirve a Dios y no apagues tu espíritu. Sirve al Señor, honra a tus pastores y a tus padres. No tengas un amor fingido, ni perezoso,vuelve al Padre. Reavívate y ten un fuego con pasión en tu corazón para que arda por Dios y así su fuego caerá en tu espíritu.

“¡Yo no voy a ser perezoso, quiero ser ferviente en mi espíritu!”

Habla con el padre y pídele perdón por tu pereza, que seas ferviente, y que hiervas en él. En estos tiempos nosotros deseamos que nuestra iglesia también sea de fuego.Que “los Elías” (los hombres y mujeres de fuego) se levanten. A partir de hoy comienza una historia diferente en tu vida, empieza siendo un hombre o una mujer fervorosa de espíritu, y que todo fingimiento se acabe desde ahora. Pide a Dios ser una persona auténtica.

“Señor te pedimos que abras los cielos y que el espíritu jezabélico en esta nación caiga en el nombre de Jesus…que el fuego de Dios venga y que éste sea quemado. Es tiempo de doblarnos como Elías, de re consagrarnos y decidir reavivarnos.

Esta nación necesita a “tu Elías.”