| |
¿Cuántas veces nos hemos encontrado en situaciones adversas, atravesando desiertos a nivel familiar, profesional e incluso a nivel espiritual y creemos que esto nos acontece porque hay alguien que anda como león rugiente intentando devorarnos? Pero esto no siempre es así, la mayoría de las ocasiones no consideramos la posibilidad de que el Espíritu Santo fue quien nos envió a dicha situación para forjar el carácter de Cristo en nuestras vidas, para que volvamos nuestra vista hacia el Rey y salgamos y regresemos del desierto pero con poder, para ser puestos por fama, honra y alabanza de Su nombre, ungidos para dar las buenas nuevas del Reino de Dios.
|
 |
Sin embargo, vemos al Espíritu Santo como un medio de comunicación, únicamente como un intermediario y olvidamos la facultad de dar libertad a los cautivos que Él tiene, para que nosotros proclamemos nuestro año agradable.
Al encontrarnos ante situaciones adversas y recibir mensajes fatalistas permitimos que la duda entre en nuestro corazón, en nuestro espíritu, otorgándole la facultad de que nos robe toda nuestra energía, pero si realmente estamos fortalecidos en la fe la energía viene por sí sola a nosotros y tenemos 100 veces más vida y abundancia, porque nuestro hombre interior se ha fortalecido.
El libro de Lucas capítulo 3:21 nos narra cuando Jesús fue bautizado, y al estar orando el cielo se abrió y descendió el Espíritu Santo sobre él y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi hijo amado, en ti tengo complacencia, pero Jesús necesitó primeramente ser lleno del Espíritu de Dios para poder ser llevado por Él al desierto y ser tentado. A veces confundimos el que el Espíritu Santo descienda con el ser lleno y ser llevado al desierto, pero esto no es así, si escuchamos su voz y atendemos a la misma Dios nos va a señalar el camino correcto y fuera de peligro para nuestras vidas.
Es por eso que cuando nuestro cuerpo no responde lo hacemos por nuestro espíritu, como hombres espirituales nos levantamos, luchamos contra rocas, animales o fieras salvajes que atenten contra nuestra vida porque Él nos fortalece. Por para lograrlo necesitamos conocer al Espíritu Santo, ser bautizado con lenguas de fuego para recibir su poder, el fortalecer nuestro espíritu nos rejuvenecerá, tendremos nuevas fuerzas, disfrutaremos de las riquezas de su gloria.
¿Quiénes recibir el bautismo del Espíritu Santo? ¡Qué esperas! Necesitamos pedirle perdón a Dios, cerrar las puertas espirituales que tanto nosotros como nuestros padres hayamos abierto y soltarnos para recibir todas y cada una de sus promesas.El que bautiza se llama Jesús, quien murió y resucitó por nosotros, Él nos reviste del poder de lo alto, nos levanta como las águilas y multiplica nuestras fuerzas aún cuando nos tengamos ninguna.
|
|