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Un nuevo hombre interior ha nacido dentro de la Iglesia del avivamiento mexicano. El Espirítu de Dios ha dado voz a sus hijos de que es el tiempo de impartir un nuevo espiritu en nosotros y así fue lo que hizo en este glorioso día. Las multitudes estallaron de quebranto al recibir esta impartició. El hambre y la desesperación por un nuevo espíritu, estremecieron los cielos.
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La adoración subió hasta tocar el corazón de Jesús. Las almas fueron sanadas, convertidas y renovadas para volar a alturas inimaginables. Las visiones se soltaron, el espíritu de profecía se desató en el lugar. Visiones, sueños y manifestaciones del Espíritu de Dios inundaron el salón que fue testigo de una explosión masiva de unción nunca antes vista. Las multitudes se sumergieron en las profundidades del mar del Espíritu Santo. ¡“La iglesia necesita tener otro espíritu”! exclamó el Aviva Boss, mientras las almas bebían del vino de Dios.
Dios nos ha llamado a que seamos fuertes del espíritu. Nuestro espíritu es lo más valioso que tenemos porque viene de Dios. Al recibir a Jesús en nuestro corazón, nuestro espíritu despierta para adorar a Dios y comenzar a caminar en una fuerza interna que nos llevará a hacer cosas inimaginables. Esto sólo será posible si vamos en pos de Dios como Caleb lo hizo. Caleb y Josué se enfrentaron a un pueblo de millones que murmuraban, se quejaba y que se rebelaban contra Dios. Caleb no desacreditó la tierra prometida, nosotros tampoco desacreditemos a México. Caleb, al tener un espíritu diferente, creyó a Dios. El fruto fue que conquistó y derrotó a los gigantes que ocupaban su herencia. Además no solamente los derrotó, sino que hasta a su descendencia le heredó las fuentes de aguas que estaban “arriba y abajo”. Las fuentes del Espíritu que están en los cielos y en la tierra son sólo para los que tienen un espíritu nuevo y la creación de un hombre interior fortalecido, como Caleb.
El Espíritu Santo sanó el espíritu de la iglesia mexicana el día de hoy, lo rejuveneció y lo fortaleció. Somos esencia del Espíritu más poderos que hay sobre todo lo creado. “Estamos destinados a hacer grandezas”- Fernando Sosa. Dios no quiere una iglesia “buena” y que haga cosas “buenas”, sino, una iglesia que tenga un espíritu nuevo.
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