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Lanza tu fe

Posted on Oct 3, 2016 by in Conferencias Online, Conferencias-2016

Este domingo 2 de octubre del 2016 no fue un domingo cualquiera. En Aviva México vivimos un domingo tan intenso que será verdaderamente inolvidable. En éste día tuvimos no una, sino ¡tres conferencias a lo largo del día! Tres conferencias; tres grandes momentos que sacudieron de diferentes maneras nuestras vidas, por lo que recordaremos éste día como un día lleno de la presencia de nuestro Dios, lleno de enseñanza, y ¡lleno de retos para nuestras vidas!

La primera conferencia, durante nuestra reunión general, sacudió de manera intensa nuestras mentes y sobre todo nuestros espíritus. Nuestro director Fernando Sosa Ficachi nos enseñó a través de las Escrituras, de lo que enseña la Palabra de Dios acerca de la Fe, a lanzar nuestra Fe, a vivir en una dimensión de Fe más allá de cualquier circunstancia.

El primer reto fue a abandonar toda pereza espiritual. Para vivir una vida llena de fe, es necesario quitar de nuestras vidas toda pereza espiritual. “…a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” (Hebreos 6:12). Necesitamos ser imitadores de las personas de fe como Abraham quien “habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.” (Hebreos 6:15).

La Fe es un elemento sustancial para acercarnos a Dios, Hebreos 6:11 lo declara: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Necesitamos determinarnos a buscar a Dios en primer lugar cada día, a correr a los lugares y las reuniones de oración en donde se le busca.

En el antiguo testamento, encontramos la historia de una mujer que lanzó su Fe. Después de muchos años de esclavitud del pueblo de Israel. El rey de Egipto, Faraón, quien es un tipo de satanás, intenta de alguna forma impedir o deshacer los planes de Dios y envía a matar a los hijos recién nacidos del pueblo de Israel.

“Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.” (Éxodo 1:22). Satanás opera con un espíritu de muerte, a través de otras gentes trata de amargar nuestras vidas, trata de ponernos en servidumbre y establecer a través de un sistema, operar para hacernos esclavos económicos toda nuestra vida, pero la Gracia de Dios opera con mucho mayor potencia a favor de nuestras vidas aún más allá de la muerte.

El último recurso que satanás tiene es operar a través del temor a la muerte, pero la tumba es el término de la actividad del diablo; pero nuestro Dios nos comunica vida más allá de la muerte, nos da la victoria de Jesús a través del poder de su resurrección y ahí el enemigo no nos puede tocar.

“Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses. Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río. Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase. Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste. Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió. Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.” (Éxodo 2:1 – 10)

En ésta historia vemos a un padre de Fe, a una madre de Fe que ven más allá del río de la muerte, aún en medio de las terribles circunstancias en las que vivía toda la nación de Israel como esclavos en Egipto. “Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.” (Éxodo 2:23 – 25).

De la misma forma, Dios ha escuchado nuestro gemir, el gemir del Espíritu Santo que intercede por nosotros con gemidos indecibles y nos ha mirado hoy. Su ojo ha mirado encima de nosotros y debajo de nosotros también. En sus manos tiene nuestro futuro; con Él la vida vale la pena vivir. En Moisés se rompió un ciclo, y si tenemos Fe, un ciclo también se puede romper en nuestras vidas.

La Fe de los padres de Moisés fue una Fe que Dios lanzó. Ellos lanzaron la Fe incluso generacionalmente para iniciar un ciclo. La Fe es hoy, por Fe sabemos que cada día algo nos puede suceder, pero la Fe también se puede lanzar, podemos tomar la Palabra de Fe y lanzarla, porque la Fe nadie la puede parar.

Hoy podemos lanzar la Fe para declarar bendición sobre nosotros y sobre nuestras generaciones, para declarar un Avivamiento en nuestra nación aún sobre el río de la muerte que corre hoy. Lo que realicemos hoy en Fe, nuestras generaciones lo verán el día de mañana.

“Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor. Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños. Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias.” (Éxodo 1:13 – 21)

El día de hoy, Dios puede cambiar nuestro presente, necesitamos lanzar la Palabra, lanzar nuestra Fe; “Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques”. (Salmo 84:6). Necesitamos lanzar nuestra Fe para cambiar nuestras lágrimas en fuentes de vida en estanques llenos. Necesitamos a través de la Fe cambiar el fracaso y los sentimientos de amargura, de temor y de muerte por bienestar, esperanza, vida, bendición y gran prosperidad. ¡Necesitamos declarar la Fe y lanzar nuestra Fe!

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