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Marca tu corazón

Posted on Jun 5, 2016 by in Conferencias Online, Conferencias-2016

Domingo 5 de junio de 2016. Desde el AUDES, ubicado el municipio de Jilotzingo, Estado de México; cerca de una cordillera montañosa, en un lugar llamado Valle del Espíritu Santo y en medio de la presencia del Santo Espíritu de Dios durante nuestra reunión dominical, tuvimos una Palabra viva dirigida a toda nuestra nación. Una palabra que a través de Fernando Sosa Ficachi, Director de Aviva México, hizo vibrar nuestros corazones hasta los más profundo y seguramente hará vibrar el corazón de todo nuestro país.

A través de las Escrituras, específicamente del libro del profeta Jeremías, nuestro Dios nos llevó a reflexionar a través de la enseñanza de Su Palabra, sobre la situación que vive nuestro mundo, nuestro país y de la cual nosotros como creyentes debemos estar alertas y actuar como lo pide nuestro Salvador y Maestro, pues Él apresura Su Palabra en éstos tiempos.

“Has visto bien —dijo el Señor —, porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra. La palabra del Señor vino a mí por segunda vez, y me dijo: ¿Qué es lo que ves? Veo una olla que hierve y se derrama desde el norte, respondí. Entonces el Señor me dijo: Desde el norte se derramará la calamidad sobre todos los habitantes del país.” (Jeremías 1:12 – 14, Nueva Versión Internacional – NVI).

En el mundo entero, y también en nuestro país, vivimos días muy parecidos a aquellos días en los que el profeta Jeremías advirtió sobre una gran calamidad y sin embargo, mucha gente, muchos creyentes aun siendo advertidos, prefieren adoptar las modas y las tendencias de éste mundo, dejando de lado las enseñanzas y los principios de la Palabra de Dios. “Para colmo de males, los de Menfis y los de Tafnes te raparon la cabeza. ¿No te ha pasado todo esto por haber abandonado al Señor tu Dios, mientras él te guiaba por el camino?” (Jeremías 2:16 – 17 NVI).

De diferentes formas, el Señor había prevenido a Su pueblo, le había advertido duramente del grave error de dejarlo a Él: “¡Vuélvanse, apóstatas, y los curaré de su infidelidad! Aquí estamos, a ti venimos, porque tú eres el Señor nuestro Dios”… “El Señor me dijo: La apóstata Israel ha resultado ser más justa que la infiel Judá.“… “y vio también que yo había repudiado a la apóstata Israel, y que le había dado carta de divorcio por todos los adulterios que había cometido. No obstante, su hermana, la infiel Judá, no tuvo ningún temor.” (Jeremías 3:22, 11, 8 NVI).

Ante la señal de la olla que está hirviendo en el norte, aquellos que seguimos a Jesús, quienes lo reconocemos como nuestro Señor y Salvador debemos marcar en nuestro corazón la señal del Señor, circuncidar nuestro corazón. Necesitamos que hierva un avivamiento en nuestros corazones.

“Habitantes de Judá y de Jerusalén, marquen su corazón con la señal del pacto: circuncídense para honrar al Señor, no sea que por la maldad de sus obras mi furor se encienda como el fuego y arda sin que nadie pueda apagarlo.” (Jeremías 4:4 NVI).

Es urgente que marquemos nuestro corazón, de no hacerlo puede venir desastre sobre desastre: “Un desastre llama a otro desastre; todo el país está devastado. De repente fueron destruidos las carpas y los pabellones donde habito.” (Jeremías 4:20 NVI). Durante mucho tiempo en México hemos tenido apostasía, hemos visto a líderes que no tienen marcado su corazón darle la espalda a Dios, actuar de manera desleal. Vivimos una fuerte crisis de liderazgo.

No nos podemos callar ante la apostasía. Hoy tomamos la deslealtad a la ligera, pero hay naciones en las que la deslealtad y el perjurio son castigados. ¿Qué de nosotros como cristianos, como mexicanos? Necesitamos hablar directo al corazón de esta nación, no podemos callar el mensaje del evangelio que puede transformar ésta nación.

“Jerusalén, limpia de maldad tu corazón para que seas salvada. ¿Hasta cuándo hallarán lugar en ti los pensamientos perversos?” (Jeremías 4:14 NVI). “Oigo gritos como de parturienta, gemidos como de primeriza. Son los gemidos de la bella Sión, que respira con dificultad; que extiende los brazos y dice: ¡Ay de mí, que desfallezco! ¡Estoy en manos de asesinos!” (Jeremías 4:31 NVI).

Como cristianos, cómo mexicanos nos podríamos preguntar: ¿Por qué nunca hemos tenido un gran avivamiento en nuestra nación? ¿Por qué hemos visto grandes avivamientos en otros países latinoamericanos y no en el nuestro? La respuesta es muy triste y lamentable: porque hemos sido apostatas, hechiceros y malagradecidos con Dios.

“No hace mucho me llamabas: Padre mío, amigo de mi juventud” (Jeremías 3:4 NVI)… “A pesar de todo esto, su hermana, la infiel Judá, no se volvió a mí de todo corazón, sino que sólo fingió volverse, afirma el Señor.” (Jeremías 4:10 NVI).

El principal problema es que la gente de Jerusalén, de toda la nación judía, únicamente fingían, fingieron volverse a Dios pero en sus corazones seguían las modas y las tendencias del mundo. Fingían amar a Dios cuando el mismo Dios nos pide que el amor no debe ser fingido.

“Ve y proclama a oídos de Jerusalén que así dice el Señor: Recuerdo el amor de tu juventud, tu cariño de novia, cuando me seguías por el desierto, por tierras no cultivadas. Israel estaba consagrada al Señor, era las primicias de su cosecha; todo el que comía de ella sufría las consecuencias, les sobrevenía la calamidad, afirma el Señor.” (Jeremías 2: 2 – 3 NVI).

¿Porque no volvemos al primer amor? Dios recuerda nuestro amor, ciertamente, como lo anunció Jeremías al pueblo de Israel, a pesar de ser desleales, lo que Dios recordaba era el amor de su pueblo por Él. Dios recuerda nuestro amor por Él ¿por qué no volver a encender el fuego del primer amor? ¡Necesitamos marcar nuestro corazón!

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