Navigation Menu+

Nunca dejaré de hacerles bien

Posted on Mar 9, 2015 by in Conferencias Online, Conferencias-2015

Este 2015 no sólo representa el año del jubileo, sino el de una bendición ilimitada, el de una gracia especial de parte del Señor, su favor y su justicia están sobre nosotros y por ello seremos grandemente bendecidos, seremos no sólo sanos, sino también prósperos, todos los anhelos atesorados en nuestros corazones se cumplirán.

En esta reunión poderosa, llena de la presencia del Espíritu Santo, nuestro pastor, Fernando Sosa Ficachi nos compartió cómo durante 400 años el pueblo de Israel permaneció esclavo bajo el yugo de Egipto y de faraón; vivían en confrontación, en escasez. Antes de que la prosperidad y abundancia llegara a sus vidas tuvieron que hacer un sacrificio: entregar un cordero por familia, que quizás representaba la comida no de un día, sino de toda una semana.

Pero cuando el pueblo decidió pactar con el Señor, comenzó su promoción sobrenatural y con grandes riquezas abandonaron Egipto y se lanzaron a conquistar la tierra prometida, una donde fluía leche y miel.

La promesa lanzada por Dios a su pueblo en Génesis 15:14 “mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza”, comenzó a ser una realidad, porque Él es un Dios de pactos, que cumple sus promesas, es nuestro escudo y galardón.

Si piensas que vivir un cristianismo cómodo te hará poseer todo aquello que tanto añoras, te equivocas. El hombre natural no percibe las cosas espirituales, no discierne aquellos mensajes que provienen del corazón del Señor.

Cuando dejamos de lado el mundo natural y nos convertimos al altísimo, Él nos restaura, podemos estar delante de su presencia; si entresacamos lo precioso de lo vil, seremos como su boca y nos podrá por muro fortificado de bronce, no podrán vencernos, porque Él está con nosotros: para guardarnos, para librarnos de la mano de los malos y redimirnos de la mano de los fuertes.

Si ponemos en práctica las ideas que Dios tiene de nosotros viene revelación sobre nuestras vidas; nos da talentos, dones, nos llena de su espíritu, de sus ideas, nuestro futuro comienza a ser grande y no puede afectarse por cosas terrenales, por que el hombre natural atente contra nosotros.

Así que deja de vivir en el mundo natural, en la cotidianidad, comienza vivir en la eternidad de Dios, se parte de esa generación diferente, de fe, de avivamiento, escogida por su mano.

Arrebata lo extraordinario y lo grande que proviene del cielo, para que puedas reposar en la casa del todopoderoso. Dios no se vuelve atrás para bendecirte, Él va siempre adelante y mantente expectante porque su promesa establecida en Jeremías 32:40-42 será una realidad:

• Hará con nosotros pacto eterno
• No se volverá atrás de hacernos el bien
• Pondrá su temor sobre nosotros para que no nos apartemos de sus caminos.
• Se alegrará haciéndonos el bien
• Nos plantará en esta tierra de verdad, de todo su corazón y de toda su alma.
• Traerá sobre nosotros el bien que sobre ti Él habla.