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Prisionero de esperanza

Posted on Dic 6, 2015 by in Conferencias Online, Conferencias-2015

Estamos bajo un nuevo pacto que nuestro Señor Jesucristo firmó con su propia sangre a través del cual somos salvos. Dios nos ha sacado de toda prisión y cisterna en la que no hay agua, donde hay sequedad, por la desesperanza. Dios nos anuncia que nos restaurará al doble por cada dificultad por la que estemos pasando, por cada aflicción que el diablo haya traído nuestra vida, el doble de bendición. Él nos regresará el doble de bendición por aquello que tuvimos que sufrir, Él nos restituirá el doble de lo que hemos perdido.

Hoy es el día que podemos tomar esa Palabra: Tenemos una esperanza, y por tanto no somos prisioneros de este mundo, no somos prisioneros de los problemas, ni del dolor.

Hoy tenemos un pacto firmado por Jesús y Él se obligó a sí mismo a cumplir, en la cruz del calvario. Nosotros tenemos una prisión de esperanza en la Salvación, la cual nos ha sido dada por herencia. Nuestra esperanza es que estaremos con nuestro Señor Jesucristo.

A todo prisionero de esperanza, Dios le anuncia que nos restituirá al doble.

No hay cosa más terrible que vivir sin esperanza.

Dios nos exhorta a que busquemos cada día ser prisioneros de una esperanza viva de salvación, quizás hoy nos encontremos sumidos en aflicción; sin embargo, tenemos la esperanza de vivir una eternidad con Jesús y eso debe motivarnos cada día.

Nosotros somos prisioneros de esperanza para llevar esperanza a otros, para ganar a otros para Cristo.

Cuando se tiene la certeza es porque sabemos y creemos que la bendición nos la da el Dios Todopoderoso quien cumple sus promesas y su palabra y Él juró sobre sí mismo.

Nosotros somos persuadidos de que cosas mejores vienen a nuestra vida, esa es nuestra esperanza: cosas mejores que pertenecen a la salvación. Debemos convencernos que Dios nos ha destinado a cosas mejores, Jesucristo selló un pacto para cosas mejores, por lo que podemos estar seguros que nos espera lo mejor, que lo mejor está por venir.

Dios desea que hasta el final con paciencia y fe, vivamos con la esperanza de la salvación. Siendo fieles y leales consagrados a Dios.

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