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Sauce llorón

Posted on Ene 25, 2015 by in Conferencias Online, Conferencias-2015

¿Te has sentido desesperado, triste y no sabes cómo salir de ese estado de ánimo?, ¿la situación que atraviesas te ha llevado a pensar que no existe otra salida más que la muerte?, ¿estás deprimido?

Debes saber que Dios no te juzga por sentir y experimentar emociones como ésta, pero si te sientes invadido por una tormenta de depresión es porque dejaste de hacer lo necesario para dar prioridad a lo importante; es porque te apartaste de la presencia de Dios y te encerraste en tu propio refugio; es porque dejaste de visualizar el futuro tan prometedor que el Todopoderoso tiene para ti y comenzaste a ver tus circunstancias.

Te sorprenderás al saber que siervos y varones de Dios también vivieron momentos de desánimo, pero que en medio de las dificultades que atravesaron tomaron la decisión de dejarse consumir por Dios, en lugar de dejarse llevar por los problemas; aprendieron a depender del Señor y no dejarse arrastrar por el cansancio físico, emocional y espiritual que sentían.

Moisés pensaba que carecía del liderazgo necesario para guiar al pueblo de Israel a la tierra prometida; desde el principio de su ministerio consideró que su tartamudez le impediría hablar la palabra de Dios; y ese complejo de inferioridad lo hizo enojarse en extremo contra su pueblo (quienes murmuraban en su contra); por lo que clamó a Dios pidiéndole le quitase la vida, que le evitara experimentar el dolor tan profundo que sentía.

El profeta Elías fue amenazado de muerte por la reina Jezabel y tuvo que huir por el desierto para intentar salvarse; en medio de la desesperación que sentía, siendo prófugo y víctima de un complejo de mártir deseó morirse.

Jonás, en lugar de alegrase por la conversión de miles de personas de la ciudad de Nínive (considerado uno de los más grandes avivamientos de la historia del Antiguo Testamento), se enojó mucho, hasta la muerte. Su alma estaba atormentada por un complejo de superioridad que lo llevaba a tener una actitud arrogante (fundada en el orgullo del grupo étnico al que pertenecía); lo que lo llevó a no desear la salvación de los ninivitas.

Pero en medio de las dificultades que Moisés, Elías y Jonás vivieron, Dios les mostró que no estaban solos y les envió siervos y amigos que los ministraran y rehabilitaran a través de la unción.

Hoy tú y yo necesitamos entender que no estamos solos, pero que para salir del pozo de la desesperación en el que nos encontramos debemos correr a la presencia de Dios y reposar en Él; para así ser revitalizados, rehabilitados y restaurados en todas las áreas de nuestras vidas.

Debemos estar conscientes:

  • Que la depresión no es un pecado, es un sitio.
  • De la importancia del descanso en Dios; porque si no lo hacemos no podremos derribar los gigantes que se levanten en nuestra contra.
  • Cuidarnos de los complejos inútiles y disfrazados de modos de pensamiento o vida.
  • Buscar tener amistades fuertes, llenas del Espíritu Santo, que nos edifiquen,  ministren y que no sean amigos por conveniencia.
  • Que Dios es con nosotros, no contra nosotros.
  • Que uno de los dardos más afilados de Satanás es la depresión.

¡Tenemos al mejor terapeuta, corramos a Él! No dejemos que el egoísmo, temor y arrogancia nos hagan caer y perder de vista el futuro tan promisorio que se avecina, descansemos en el Señor.