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Tenemos un Tesoro

Posted on Abr 3, 2016 by in Conferencias Online, Conferencias-2016

Este primer domingo del mes de abril de 2016 vivimos un día especial, como cada día con el Espíritu Santo y con un poderoso mensaje para cada uno de los que asistimos o nos unimos de alguna forma a la reunión en Aviva México. La convocatoria de Dios nos hizo vibrar al revelarnos un increíble e incomparable tesoro para vencer toda turbación, ansiedad y toda maquinación del enemigo que ha querido saquear nuestras vidas.

Una vez reunidos y expectantes alrededor la Palabra, y con el ánimo dispuesto a aprender uno de los grandes secretos revelados por Dios, nuestro Director Fernando Sosa Ficachi inició la conferencia con dos citas que revelan la realidad de un enemigo que ataca e intente derribar nuestras vidas.

“Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean.” (Isaías 17:14).

“Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” (2 Corintios 4:1 – 10).

En éste contexto, de acuerdo con la enseñanza, debemos entender que tenemos un enemigo pero también debemos tener presente que necesitamos fe para creer que antes de la mañana siguiente el enemigo ya no estará y que por lo tanto la oscuridad y la noche terminarán.

Para ello, se hizo un especial énfasis en que debemos renunciar a lo oculto y a lo vergonzoso, y por otra parte entender que satanás, nuestro enemigo opera en lo oculto, en lo vergonzoso, con astucia, adulterando la Palabra de Dios, encubriendo el mensaje del evangelio y cegando el entendimiento para que haya tinieblas en nuestras vidas. Entonces viene turbación, viene un desfallecimiento, viene desmayo, y su objetivo es traer en nuestras vidas sufrimientos como tribulación, angustia, apuros, desesperación, persecución, desamparos, hacernos sentir derribados y finalmente debilitarnos para hacernos desmayar en nuestra fe.

En el mismo pasaje de 2 Corintios 4:1 – 10 podemos notar que el evangelio de Dios se compone de misericordia, de renunciar a todo lo que es oculto, de vivir con una conciencia limpia, de dejar que la luz del evangelio sea el resplandor de la gloria de Dios. Pero además existe un secreto para superar toda la maquinación diabólica, para superar la noche y las tinieblas y ese secreto es un tesoro que tenemos en vasos de barro, y no es nuestro, ese poder es de Dios (2 Corintios 4:7).

El arma que tenemos ante todas las tinieblas que tratan de enceguecer nuestro entendimiento es la unción del Espíritu Santo, la Presencia de Dios es el gran tesoro cuando en nuestro espíritu habita el Espíritu de Dios.

También es importante darnos cuenta que somos hechura de Dios, que el nos formó y nuestro destino no es estar así como hoy estamos, sino resplandecer en la Gloria de Dios. Por esa razón no podemos dejarnos vencer por la amargura. “Está mi alma hastiada de mi vida; Daré libre curso a mi queja, Hablaré con amargura de mi alma. Diré a Dios: No me condenes; Hazme entender por qué contiendes conmigo. ¿Te parece bien que oprimas, que deseches la obra de tus manos, y que favorezcas los designios de los impíos?” (Job 10:1 – 3). “Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces?” (Job 10:8)

Cuando nos volvemos a Dios y cuando en lugar de aplastar el tesoro que Él nos ha dado lo apreciamos, lo valoramos, le damos la oportunidad de actuar y nuestro Dios en un instante puede cambiarlo todo. “En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir.” (Jeremías 18: 7). Dios nos está dando una segunda oportunidad para que haga resplandecer Su Gloria en nosotros. Él es el alfarero y puede rehacernos.

“Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar.” (Jeremías 18:8 – 9). Somos barro en sus manos, nuestro Dios nos está formando y no desea nuestro mal, Él no desea quebrarnos, Él desea que entendamos, que comprendamos que somos un especial tesoro, que lo tenemos a Él, que estamos en Sus manos, que nuestro especial tesoro está en vasijas de barro y que en un instante Él puede cambiar nuestra vida entera.

160403-tenemos un tesoro