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Vive mi alma…

Posted on Abr 13, 2015 by in Conferencias-2015

Esta reunión fue gloriosa porque el Señor nos enseñó a ser valientes. Nos sumergió en el torbellino del Espíritu y nos llevó a romper con la mediocridad y el conformismo que durante años nos habían impedido conquistar sus promesas, que nos habían imposibilitado llegar a la meta.

El llamado de su Santo Espíritu fue claro: glorificar en todo momento a Dios, salir de nuestra comodidad y tener un Espíritu Superior.

A través de nuestro pastor, Fernando Sosa Ficachi, aprendimos que un estado de confort nos impide crecer, compartir su palabra, afecta nuestro entorno familiar y nos quita la oportunidad de disfrutar Su plenitud.

En Segunda de Reyes capítulo dos, a través de la vida de Eliseo, el Todopoderoso nos llamó a no quedarnos estancados en nuestras circunstancias sino ir más allá. Cuando el Señor quería alzar en un torbellino a Elías, Eliseo no se apartaba de su maestro.

Elías lo exhortó a que se quedara en Gilgal, en Bet-el, en Jericó y en el Jordán y la respuesta del discípulo a su señor fue: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.

Aunque alrededor de Eliseo existían voces que lo cuestionaban si sabía que Jehová le quitaría a su señor, éste no se apartó del ungido de Dios, lo que lo llevó a pedir y recibir una doble porción del espíritu de Elías.

Eliseo rompió todo conformismo, se arriesgó ante lo desconocido y pidió el doble de lo que tenía frente a sí. Pasó Gilgal, Bet-el, Jericó, cruzó el Jordán, presenció el torbellino de Jehová y vio cumplido su máximo deseo: recibir una doble unción.

Tú y yo veremos realizados nuestros deseos, no en las muchas horas que pasamos en la oficina, ni en tiempos de recreación con nuestros amigos, sino en la presencia del Señor, en trazarnos metas y trabajar con base en objetivos claros: una mayor comunión con Dios y estudio de Su palabra.

No seas mero espectador, toma la decisión de salir de tu comodidad y conquista tus sueños. Ve más allá de lo que eres, sacúdete la modorra espiritual y transfórmate, ten un Espíritu Superior y no sueltes a quien ama tu alma.