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Y les reconocían que habían estado con Jesús.

Posted on Nov 22, 2015 by in Conferencias Online, Conferencias-2015

Desde la perspectiva histórica, pero con una vigencia aún fresca, un mandamiento nos fue recordado a todos los que creemos en Jesús, a los que le amamos y nos hemos acercado al Padre a través de Él; a los que hemos sido sumergidos y llenos con el Espíritu Santo. Y también nos fue recordado que el mismo Señor nos enseñó la forma de llevar a cabo ese mandamiento, de manera que a donde quiera que vayamos la gente reconozca que ¡hemos estado con Él!

Este domingo 22 de noviembre, la enseñanza de la Palabra vino a través de Fernando Sosa –“Aviva Boss”, y nos trajo al presente el mandamiento aún vigente de nuestro Señor Jesucristo de “id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:19-20).

“Pero no se trata de únicamente regar la semilla, se trata de hacer discípulos de enseñarles a guardar todas las cosas que el Señor ha mandado; a dar de gracia lo que nosotros hemos recibido de gracia”.

A través de diferentes citas en la Escritura, nuestro Director nos trajo nuevamente a la realidad de la magnitud de la obra que Dios quiere conducir en éstos tiempos a través de Su Espíritu, como lo hizo en el pasado.

A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:5-8).

Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad. Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban. (Marcos 6:10-13).

Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies… En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros. (Lucas 10:1-2; 8:11).

La forma de Jesús fue enviar a los discípulos a predicar el Evangelio de dos en dos, provistos con la autoridad para echar fuera espíritus inmundos y sanar enfermos. La mies es mucha; algunos estudiosos consideran que del total de personas que se confiesan como cristianos, creyentes y seguidores de Jesús el Cristo, tan solo una pequeña parte son sinceros creyentes, tan solo una pequeña parte sería arrebatada a los cielos si el Señor viniera por su iglesia el día de hoy.

El libro de los Hechos de los Apóstoles describe la manera en la que los primeros discípulos cumplieron con aquel mandamiento. Primero, fueron llenos con el Espíritu Santo en el día de Pentecostés y después de la primera predicación de Pedro se convirtieron cerca de tres mil personas, se cree que tres mil hombres con sus familias (Hechos 2:1-41).

Luego, en un segundo evento, se convirtieron cinco mil personas más (Hechos 4:1-4). Pero algo que sin duda distinguía a aquellos discípulos era que la gente en general y aún aquellos que se les oponían y les perseguían, se podían dar cuenta que habían estado con Jesús; y lo reconocían.

Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. (Hechos 4:13).

Nosotros, al igual que los primeros discípulos hemos sido llamados a ir y predicar el Evangelio, a permear con la Presencia de Dios hacia fuera, a aquellos que no conocen de Dios y no han escuchado de Su Palabra. Necesitamos aprender a vivir una vida práctica y doméstica sustentada por el Espíritu de Dios, a fin de cumplir con la gran comisión o mandamiento, ya que cada día el Espíritu Santo quiere añadir a aquellos que deben ser salvos.

La persona que está llena del Espíritu Santo no puede dejar de hablar con denuedo la Palabra de Dios. ¿Qué Palabra hablaban aquellos primeros discípulos que tenía tanto efecto aún sin contar con los avances tecnológicos de los que disponemos hoy en día? Era la Palabra viva en ellos, era Jesús mismo viviendo en ellos.

“Yo te reto ésta mañana, a que prediques la Palabra, a que hagas discípulos, a que obedezcas la Palabra; hagamoslo por amor del que nos amó, seamos agradecidos.”

151122-Y les reconocían que habían estado con Jesús.