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Tú, TEMIBLE ERES

 

Primer domingo de noviembre de 2015, como otros domingos en los que nos hemos reunido para recibir la Palabra Eterna; expectantes como en muchas otras ocasiones, con la disposición de recibir una Palabra que nos diera dirección y sentido para nuestras vidas, éste día tuvimos una Palabra de Dios a través de nuestro Director Fernando Sosa, iniciando junto con una oración que haría eco por todo el auditorio y en lo más profundo de nuestros corazones.

“Querido Padre, yo te pido que te reveles hoy, de una manera a nuestro corazón, que podamos verte de otra forma el día de hoy… Querido Padre, querido Padre, revelate a nosotros”.

Y la revelación vino con abundantes citas que se transformaron en enseñanzas que se impregnaron en nuestras mentes y nuestros corazones permitiéndonos ver a nuestro Padre de una manera diferente.

Comenzando con una historia en el libro del profeta Ezequiel 14:1-4 y con especial énfasis en el versículo 12, a través de Su Escritura, Dios nos muestra un grave problema en el pueblo y en el gobierno de toda una nación, la idolatría enraizada en lo profundo del corazón de la gente, la cual nos puede llevar a rebelarnos pérfidamente en contra de Dios.

Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí. Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos? Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos. (Ezequiel 14:1-4).

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y bestias, si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor. (Ezequiel 14:12-14).

Tenemos que entender que un día todos y cada uno de nosotros seremos juzgados y que Dios no tiene nietos, no se puede heredar la salvación de padres a hijos. En el libro de Job 1:9 la Biblia nos narra que Satanás vino delante de Dios y dijo ¿acaso teme Job a Dios de balde? En Éxodo 19:16-21 Dios le ordenó a Moisés que le pidiera al pueblo que no traspasara los límites porque iban a caer, necesitaban santificarse para acercarse a ver a Dios.

Exodo 20:18-20 narra otra experiencia que tuvo todo el pueblo de Israel con Dios:

Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos. Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.

Dios es un Dios celoso, que no admite que tengamos otros dioses delante de Él. El pueblo pecaba, el pueblo se rebelaba pérfidamente en contra de Dios y en lugar de arrepentirse y sacar los ídolos de su corazón, se apartaba y se ponía de lejos. Hay límites que no debemos traspasar.

Porque Jehová tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni toma cohecho (Deuteronomio 10:17).

Necesitamos tener presente cada día de nuestras vidas que Dios es un Dios de misericordia, Dios es un Dios bueno, Dios es proveedor, Dios es justo, lleno de compasión, es lleno de gracia, es Todopoderoso, Dios es Altísimo, Padre eterno, Príncipe de paz, Dios bueno, majestuoso, digno, sublíme; por lo que debemos pedirle a Él con todo nuestro corazón que nos libre de tener ídolos metidos en nuestro ser y de traspasar los límites.

Hay siete cosas que Dios pide de nosotros en Deuteronomio 10:12-13: temer a Dios, andar en todos Sus caminos, amarlo, servirlo con todo nuestro corazón, servirlo con toda nuestra alma, guardar Sus mandamientos y guardar Sus estatutos. Si lo hacemos, tendremos prosperidad. Como Su pueblo, es necesario que además de pedirle a Él, nosotros decidamos santificarnos, no tener ídolos en nuestro corazón, no endurecernos, no traspasar los límites, no pecar más, pues Él es un Dios temible.

La gente piensa que Dios es misericordioso y es cierto, pero a veces abusa de Su misericordia. La gente piensa que Dios es compasivo pero abusa de Su compasión y traspasa Sus límites. Dios es Todopoderoso y nos sana, pero luego vamos y traspasamos Sus límites, como aquel hombre que fue sanado por Jesús en el estanque de Betesda y el Señor lo encuentró después y le dijo “no peques más, no sea que te venga algo peor” (Juan 5:1-14). Ese hombre seguramente conoció al Dios temible.

Jesús mismo se presentó como un Dios temible cuando echó del templo a todos los mercaderes y cambistas y les dijo “ésta casa será llamada casa de oración” (Marcos 1:15-17), o cuando los guardias lo fueron a arrestar en el huerto de Getsemaní y le preguntaron “¿quién es Jesús?” y Él respondió “Yo soy” y entonces los guardias cayeron y retrocedieron (Juan 18:1-6). Aquella gente debió haber visto a Jesús como un Dios temible y nosotros debemos tener presente que lo es, y hacer nuestra ésta oración:

“Oh Padre que hoy Tu temor caiga en nosotros, que Tu temor venga a nosotros, contínuamente traspasamos los límites, contínuamente pecamos en nuestro corazón, contínuamente con lujuria, concupicencia o ídolos en nuestro corazón; a veces amamos más las cosas, los objetos o los animalitos, que amarte a Ti, Señor. Tú eres Dios temible y yo tepido que hoy nos reveles que Tú eres Dios temible y yo te pido que eso venga a mi corazón todos los días de mi vida… Tú, temible eres Señor”.

Con el temor de Dios, los hombres se apartan del mal (Proverbios 16:6). En el libro de Daniel, en el capítulo 2 se nos presenta la historia del terrible sueño del rey Nabucodonosor y cómo una roca no cortada por mano derriba una impresionante escultura. Esa roca se llama Jesucristo y él tiene el poder de romper con todos los ídolos y la oscuridad que pueda existir en nuestro corazón. Más adelante, en el capítulo 5 se narra la historia de Belsasar, hijo de Nabucodonosor quien pérfidamente ofendió a Dios usando los vasos de honra que su padre había llevado del templo de Jerusalén a Babilonia para beber vino y para honrar a sus dioses, por lo cual de la misma presencia de Dios fue enviada una mano que escribió sobre la pared un mensaje de juicio que solo Daniel pudo interpretar (Daniel 5:1-31). Dios es un Dios temible.

Dios es grande y temible; necesitamos entender que tarde que temprano cada uno de nosotros nos vamos a enfrentar o al Dios de misericordia y de gracia o nos vamos a enfrentar con el Dios temible; tarde que temprano vamos a presentarnos y a comparecer delante de Dios justo en su juicio para juzgar a los vivos y a los muertos; tarde que temprano nos vamos a presentar delante de Dios. Necesitamos escoger ahora mismo con quien queremos caminar. Como nación, necesitamos conocer al Dios temible para que Su temor caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos para que estemos conscientes que un día vamos a comparecer delante de Él. Necesitamos meternos en santidad, en Su santidad.

En el libro de los Salmos y a través de toda la Escritura, podemos encontrar una descripción que hicieron hombres que conocieron a Dios y que entendieron que Él es un Dios temible. Mientras mantengamos el nombre de Dios en alto, Él será nuestro escudo, porque es un Dios temible.

Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo. Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra. (Salmo 47:1 -2).

Venid, y ved las obras de Dios, Temible en hechos sobre los hijos de los hombres. (Salmo 66:5).

Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; el Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios. (Salmo 68:35).

Tú, temible eres tú; ¿Y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira? Desde los cielos hiciste oír juicio; la tierra tuvo temor y quedó suspensa cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar, para salvar a todos los mansos de la tierra. (Salmo 76: 7-9).

Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados? Dios temible en la gran congregación de los santos,
Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de Él. (Salmo 89: 6-7).

Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación. Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses. (Salmo 96:1-4).

¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? (Exodo 15:11).

A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás. El es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto. (Deuteronomio 10:20-21).

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor. (Hebreos 12:28-29).

151101-Tú, TEMIBLE ERES